miércoles, 23 de septiembre de 2009

BUENAS NOTICIAS

Entrevista con Dr. Gustavo Lopez, creador de la Union de Musicos Independientes.

¿Cómo nació la idea de UMI?

- La unión nace en el 2000, en unas charlas informales en las que nos juntamos nueve músicos que teníamos compromiso por lo que hacíamos. En esas charlas empezamos a hablar de temas como los presupuestos de las bandas o las entidades que administraban los derechos. Nos dimos cuenta de que la información que teníamos era parcial, que no había fábricas de discos o imprentas que brindaran servicios a quienes optábamos por un camino independiente. Teníamos que generar una herramienta colectiva que pudiera usar cualquier músico.

En estas reuniones comenzamos a hablar de la necesidad de una personería jurídica y alguna forma de organización. Finalmente nos inscribimos como asociación civil sin fines de lucro. Esto le permitía a cualquier músico acercarse y asociarse para utilizar los beneficios y, además, participar en las políticas de esta nueva organización. En septiembre de 2001 hicimos los primeros convenios para fomentar la autogestión. En ese momento, fabricar un disco costaba 47 centavos de dólar. En la empresa con la que hicimos el acuerdo salía 31 centavos de dólar. Con este y otros convenios, los músicos ahorraban alrededor de 1.000 pesos cada 1.000 discos, por lo que muchos se comenzaron a asociar para acceder a estos beneficios. Arrancamos siendo 9 grupos y hoy, después de 9 años, hay 3600 bandas asociadas que pagan una cuota de $10. Esa recaudación es el ingreso principal con el que la unión mantiene sus actividades.

- ¿Cómo es el circuito del dinero cuando se edita un disco de manera independiente?

- Haciendo mil discos, sin contar los costos de la grabación y el masterizado, cada unidad nos cuesta $3,50. A una cadena como Musimundo se los vendemos a $10 y ellos, a su vez, los comercializan a $24. En el medio interviene la distribuidora y por eso el precio final aumenta un 100 por ciento.

- ¿Conviene vender los discos en circuitos alternativos y en los shows?

- Sí. Por ejemplo nosotros hicimos un disco cuyo costo era de $1,50 y en los recitales los vendíamos a $7. Ahí te queda una buena diferencia.

- ¿Qué están haciendo para combatir la práctica de pagar por tocar?

- Vamos a iniciar una campaña dentro de poco. Porque una cosa es que un músico autogestionado corra el riesgo, alquile un lugar, venda las entradas y asuma que si le va bien gana y si le va mal pierde. Y otra cosa es la perversa práctica que se instaló ya en el '85, y que se acentuó después de Cromañon, de obligarte a vender entradas para poder tocar y cubrir lo que te cobra un boliche, que junta a 3 bandas y, de esa manera, se asegura 40 entradas por grupo más las consumiciones en la barra. Esto no conviene porque después de un par de fechas no se puede sostener. Lo peor que puede hacer un grupo es pagar para tocar. Hay que diferenciar lo que es pagar para tocar y lo que no. Pagar para tocar es que el bolichero se asegure un mínimo de entradas que si no se venden las tienen que pagar las bandas que tocan.

- ¿Cómo es el panorama de lugares alternativos para poder tocar?

- En 2007 la unión le hizo juicio al Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires por la falta de lugares para tocar. Este es un claro ejemplo de para qué nos sirve una herramienta colectiva cuyo financiamiento no está atado a ningún gobierno de turno. El fallo del Tribunal de Justicia salió en 2008 a favor de la unión y declaró la inconstitucionalidad de algunas normas, lo que obligó a modificar el código habitacional de la ciudad (http://www.umiargentina.com/fallo080208.html)

Y después, el INADI realizó un dictamen porque decía que los músicos eramos discriminados, ya que éramos los únicos que necesitábamos un permiso especial para tocar.

- ¿Las personas que están asociadas a UMI son en su mayoría de la Ciudad de Buenos Aires?

- Entre Capital y Provincia de Buenos Aires está la mayoría, pero hay músicos de todo el país, porque tenemos personería nacional.

- ¿Cómo es la situación en las provincias?

- Es distinto en cada lugar. En Rosario, por ejemplo, casi no tienen inconvenientes para tocar. Y en otras ciudades como Las Heras y Lujan de Cuyo, en Mendoza, directamente están prohibidos los recitales en vivo en lugares cerrados.

- ¿El rock es el movimiento más castigado o este conflicto ataca a todos los sectores de la música?

- Generalmente le caen más al rock, pero La Fernández Fierro, por ejemplo, sufrió varias multas. En la Ciudad de Buenos Aires se persiguió a toda la música en general. Nosotros le iniciamos el juicio a Telerman. A partir de su gestión las cosas se empezaron a poner duras; fue el peor momento de la música en vivo. Con el gobierno actual no tenemos relación, sólo tuvimos contacto cuando se hizo la ley de fomento "Régimen de concentración músical en la Ciudad de Buenos Aires". Nos interesan cuando son políticas culturales de Estado y no de un gobierno.

- Van logrando ganarse un lugar dentro del mainstream con apoyo de bandas como La Renga y un escenario propio en el Cosquín Rock. ¿Qué adhesiones tienen de parte de los artistas consagrados?

- Junto a otra gente estamos llevando adelante un proyecto para hacer una ley nacional de la música. Hay muchos músicos que apoyan esta iniciativa: La Renga, Vox Dei, Spinetta, León Gieco, Mercedes Sosa, La Mona Giménez, Babasónicos, Los Gardelitos, Miranda, Tren Loco, Rocambole, Alejandro Lerner, Litto Nebbia, Vicentico, Teresa Parodi, Andrés Calamaro, Horacio Fontova, Javier Malosetti, Emmanuel Horvilleur, Rubén Rada, Antonio Birabent. Pueden ver la lista completa y el texto de la ley en www.musicosconvocados.com

- ¿Cuáles son los derechos que desean conseguir a través de esta ley, después de más de diez años de lucha?

- Creemos que va a servir para facilitar mecanismos de produccion y distribución, tocar en vivo en los proyectos autogestionados y para intentar generar derechos que nos permitan hacer nuestro trabajo de una manera más digna. La primera parte se puede decir que se cumplió, ya que hubo nuevas herramientas de producción, convenios; en 10 años hay más de 3000 discos nuevos. Son más o menos 50 discos por mes por convenios de la unión. La unión es también parte de la FIMA, que es una herramienta federal que tiene asociadas organizaciones de músicos independientes de Mendoza, Neuquén, Tucumán, Rosario, Buenos Aires, Córdoba, La Rioja, Santiago del Estero, Tierra del Fuego, Salta y San Luis, entre otras.

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